Un escritor es…
Parley Martin
Revista en Linea Art Noveau Magazine, 7 de
enero del 2013
Para ser un escritor hay que
rendirse a plasmar en un pedazo de papel los
pensamientos y sentimientos más íntimos.
Puedes ver que un escritor no es
como los demás:
Vive en un estado de conciencia
constante, sin divagar y sin descansar.
Su soledad es un poco más solitaria
que la de una persona promedio, sin embargo, opta por tomar el sol con ella.
Su amor es un poco más divertido,
pero lo toma muy en serio.
En lo que se refiere a llegar muy
alto o tocar fondo, simplemente ha sido
un paseo para tomar un baño con Jesús y haber cenado con el diablo, bailar en
todos los valles, montañas y también en los aviones que deambulan entre el
cielo y la tierra.
Un escritor trata de sentir lo más
puro de la forma, ahogado en el más húmedo de los dolores, luchando de frente a
la furia, meditando el poder de la paz y el amor (y me refiero al amooor) y también
meditando en el placer de la pasión.
Cada detalle de cada acto, cada
gesto, cada movimiento corporal y cada palabra en su presencia constituye una
fuente de material en potencia para sus palabras escritas.
El estudio no termina nunca, ni la
escritura.
El mundo es su tema. Observar es su
experiencia. Y esto puede ser una carga.
A veces, también puede ser un poco
desagradable. Sin embargo, escribir es un estilo de vida con demasiada fuerza y
no permite nunca abandonarla y
detenerse. No puede evitarlo.
Un escritor se define por su
percepción: Con la percepción, vienen opiniones e interpretaciones.
Y
con esta infame triseca llegan las palabras de un sentido primordial de la
naturaleza articulada.
Un escritor es un escritor que
escribe.
Y
yo mismo, puedo dar fe absoluta de lo anterior. Pero, para decir esto, no sólo
asumo que lo soy por todas las experiencias que he vivido, sino también porque
sé que pasan por lo mismo, todos los que están demasiado inmersos en el arte.
El
estándar del escritor es algo así como un predestinado, con muchas
características de un camaleón y un sentido de inconsistencia y de
insatisfacción que nunca le falla.
Sin
embargo, esto es lo que lo mantiene de pie.
Esto es lo que le excita y lo sacude hasta la médula.
Siempre
quiere más. Necesita más. Más lugares para ir, más gente para ver, más palabras
que decir y más cosas para escribir.
Su mente está siempre activa.
Él es un prisionero de su oficio.
Un escritor es un ser poderoso.
En cuanto a mí - potente o no- donde
quiera que vaya, mi oficio me acompaña.
Estoy tan romántico como soy
realista y creo que las cosas se están volviendo un poco más transparentes mientras
los días pasan.
(Mientras más leo o escribo,
comprendo más).
Es divertido sentir todo como si
fuera ficción.
Cada día es un nuevo capítulo.
Todo evento apasionante es otro clímax.
Todo derrumbamiento es una
conclusión.
La vida es una historia.
Deja al escritor narrar la historia.
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